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Ejercicio espiritual no.1 Amado Padre, en algun momento de mi formación recuerdo haber aprendido que en la incertidumbre es donde se fortalece nuestra fe, en donde nos convertimos en seres más humildes, sabios, conscientes de nuestra vulnerabilidad y también testigos de tu grandeza. Hoy llego literalmente como aquel hijo pródigo derrotado, asfixiado por el tiempo anhelando una segunda oportunidad para que mi caminar por esta vida sea algo más puro y significativo. Esta experiencia no puede pasar desapercibida si de todo ello no aprendo nada, si luego de este dolor no reconozco que debo ser feliz con aquello que se me da, trabajar de por sí ya es un privilegio y hacerlo en aquello que tú sembraste en mi corazón es una bendición. Me siento desorientado Señor con mi vida, dame fortaleza para que pueda encontrar la paz en medio de esta tormenta emocional que me bombardea segundo a segundo, minuto a minuto. Yo te prometo Padre que luego de esto seré un mejor hijo, sobrino, primo y herma...