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Ejercicio espiritual no.1

Amado Padre, en algun momento de mi formación recuerdo haber aprendido que en la incertidumbre es donde se fortalece nuestra fe, en donde nos convertimos en seres más humildes, sabios, conscientes de nuestra vulnerabilidad y también testigos de tu grandeza. Hoy llego literalmente como aquel hijo pródigo derrotado, asfixiado por el tiempo anhelando una segunda oportunidad para que mi caminar por esta vida sea algo más puro y significativo.

Esta experiencia no puede pasar desapercibida si de todo ello no aprendo nada, si luego de este dolor no reconozco que debo ser feliz con aquello que se me da, trabajar de por sí ya es un privilegio y hacerlo en aquello que tú sembraste en mi corazón es una bendición. Me siento desorientado Señor con mi vida, dame fortaleza para que pueda encontrar la paz en medio de esta tormenta emocional que me bombardea segundo a segundo, minuto a minuto.

Yo te prometo Padre que luego de esto seré un mejor hijo, sobrino, primo y hermano. Que no pasará un día sin agradecerte lo bendito que es trabajar en lo que me gusta, que no pasará el dia sin abrazar a mi madre, que no pasará el día sin dar siempre lo mejor de mi. Se y admito que me habia alejado de tí, si valorar esos pequeños pero maravillosos detalles de tu amor. Ese solo tan bello que me pegaba en la cara por las mañanas por ejemplo.

Hoy te pido Padre, solo una cosa (bueno creo que más que una) y es que de toda esta experiencia pueda cultivar en mi un mejor ser humano, menos creido, menos obstinado y más como tú, pedir perdón aunque duela, tragarme mi propio orgullo y sonreir por que se que te tengo a ti. Sabes Dios incluso este fin de semana consideré hacer "las paces" con mi tio y también escuchar la versión de mi padre biológico Aldo.

Sí esto es lo que tu has sembrado en mí, y si este es el producto de esta "tormenta primermundista" entonces debo agradecerte Padre, porque se que este tiempo fue una oportunidad para encontrarme contigo, purificación a lo que deseo y un colibrí más alegre sano y estable. Amado Padre dame resilencia y la capacidad de afrontar aquello que se me enfrenta. Diosito quiero sentir tu presencia quiero estar  a tu lado. 

Pero ante todo esto, que no pase jamás por nadie y que como mencione que mi vida sea un camino memorable, que de estos días renazca un ser más humano ("better you")

Te quiero Padre y a ti encomiendo esta oración

Tu hijo

Iñaki

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