La vulnerabilidad de Jesús en mi vida

Hoy es Navidad y no pude dejar de pasar el momento para dedicar un par de palabras. Sorpresivamente ha cobrado un nuevo significado en mi vida, reflexionando en ese niño que nació hace más de dos mil años en un pesebre. La imagen es sencillamente impresionante, un Rey que se ha hecho vulnerable en medio de nosotros. Y en aquel primer momento postrado en medio de animales y visitantes de cercanos y también lugares lejanos. La historia todos lo conocemos, el salvador hecho carne, los pastores leales, la estrella, los reyes y los padres. Conocemos bien la historia. 

Fotografía tomada del nacimiento que poseo en mi hogar

Al ver esta imagen, me hizo cuestionarme ¿cuando he sido yo así de vulnerable? a lo que rápidamente recordé aquellos momentos de formación en la Universidad Rafael Landívar. Esos días en los que logrando interiorizar en mi ser logró relucir la mejor versión de mi misma, la cual se sentía desnudo, confundido pero feliz sin prejuicios y profundamente conectado con mi ser y con Dios. ¡Vaya cátedra que Jesús me ha dado! enseñándome como vivir mi vida, pensé antes de las doce.

He querido compartir con ustedes, ya que para mí este ha sido uno de los mayores regalos de navidad, comprender que la plenitud de nuestras vidas empieza en el preciso momento que nos dejamos llevar por nuestra verdadera existencia. Admito que muchas veces me he puesto a la defensiva incluso con mi propia familia, por el miedo ha ser lastimado. Sin embargo Jesús me enseña (o bueno al menos eso interpreto) que no importa la circunstancias debemos ser quienes somos. 

En ocasiones me he dejado llevar por la cosas mundanas de la vida, por el ego inmensurable disfrazado de salir adelante. Pero nuevamente al ver esta imagen, recuerdo que quien es REY no le importó donde nacer, en una familia humilde pero llena de amor. Este niño me enseña como empezar a vivir, desde su nacimiento me ha enseñado como llevar mi vida y aunque suene redundante en su vulnerabilidad está la respuesta a su grandeza. 

Personalmente creo que así como él, cada uno nace con un propósito. Con su propia estrella de belén que ilumina a otros hacia Él (¿Para quienes hemos sido nosotros luz? ¿Para quienes hemos sido esperanza?) Sí somos grandes, somos hijos de Dios, he aprendido que nuestro propósito en la vida no esta peleado con la humildad, "Con humildad se llega lejos" diría mi mamá. Y eso es lo que hoy he aprendido, a ser quién soy si miedo. 

Desnudo y puro dispuesto a cumplir aquel objetivo por que he nacido. 
-Palabras de un apasionado

Gracias por leer  y ¡Felíz Navidad!

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